1- El primero es comprar buena carne. Tener en cuenta el peso de los cortes: los más chicos son los más tiernos. Observar la grasa: cuanto más amarilla, la carne es más dura.
2- El fuego es clave para el asado. Aunque aquí hay un toque de mística, lo principal es contar con mucho tiempo. Hay que asegurarse de darle oxígeno para que prenda bien. Lo ideal es hacer abundante fuego.
3- Lo primero que se debe poner en la parrilla son los cortes gruesos. A los cortes finitos hay que ponerlos menos tiempo y donde el fuego esté más fuerte.
4- El premuim sale más de $100. La coccion lenta con un buen fuego es esencial para no resecar ni quemar las fibras. Si el corte es muy grueso y hay personas que prefieren el asado seco no es un pecado cortar la carne en el asador.
5- Un buen asador sabe cómo le gusta la carne a sus invitados. Hay cuatro puntos: sangrante (casi cruda en el centro), jugosa, a punto (quedan vestigios rosados) y cocida (marrón).